Jul 092015
 

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Today is Independence Day in Argentina, one of the biggest celebrations in the country (akin to 4th of July in the U.S.). To celebrate I am going to post mostly in Spanish. The recipe at the end is in English. If you are Spanish challenged you can hit the TRANSLATE button on the sidebar on the left.  It’s slightly complicated because WordPress does not think this is in Spanish so does not give you an English option, so you have to first “translate” into Spanish, and then press “English.”  Or you can just skip to my empanadas recipe.  The Spanish text basically says that delegates met in San Miguel de Tucumán to sign a declaration of independence from Spain on 9 July 1816, which precipitated a war with royalists and Spanish forces in South America that Spain eventually lost.

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La Declaración de Independencia de la Argentina fue una decisión tomada por el Congreso de Tucumán que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata. Con dicha declaración se hizo una formal ruptura de los vínculos de dependencia política con la monarquía española y se renunció a toda otra dominación extranjera. Fue proclamada el martes 9 de julio de 1816 en la casa propiedad de Francisca Bazán de Laguna, declarada Monumento Histórico Nacional en 1941.

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En 1814, el rey Fernando VII había regresado al trono de España. Esta situación quitó argumentos de acción a los hombres que habían iniciado la Revolución de Mayo e instaurado la Primera Junta —y los gobiernos que habían sucedido a ésta— bajo la premisa de la Máscara de Fernando VII.  Ya no podían actuar en nombre del rey de España porque éste volvía a estar en el poder efectivo. España quería reconquistar sus colonias; los realistas (los partidarios del colonialismo) habían triunfado en Huaqui, Vilcapugio y Ayohúma, y eran fuertes en el Alto Perú, la actual Bolivia. Desde allí pensaban atacar las bases de los independentistas e invadir todo el territorio de Argentina teniendo como objetivo la ciudad de Buenos Aires.

El 15 de abril de 1815, una revolución terminó con el gobierno unitario de Carlos María de Alvear. Los revolucionarios exigieron la convocatoria de un Congreso General Constituyente. Inicialmente se enviaron diputados de todas las provincias iniciando las sesiones el 24 de marzo de 1816. Cada delegado representaba 15.000 habitantes.

El Congreso de Tucumán inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816 con la presencia de 33 diputados. Según la decisión de los propios delegados, la presidencia del Congreso era rotativa y cambiaba cada mes.

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Fueron distintas las causales por las que no enviaron diputados diversas provincias que habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata.

Varias provincias del Alto Perú, entre ellas Potosí, Cochabamba, La Paz y Santa Cruz de la Sierra, habían caído nuevamente en poder de los realistas. Empero gracias a la Tercera expedición auxiliadora al Alto Perú enviaron diputados Chichas, Charcas y Mizque.

Distinta fue la situación de las provincias “de abajo”. Salvo Córdoba, las provincias de la Liga de los Pueblos Libres o Liga Federal —que estaba compuesta por la Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe— resolvieron no concurrir al Congreso de Tucumán ya que a la oposición del caudillo oriental José Gervasio Artigas a la ratificación definitiva del acuerdo de paz alcanzado en el Pacto de Santo Tomé, firmado el 9 de abril de 1816, por el que se había reconocido la autonomía de Santa Fe, se sumó la negativa tanto del nuevo Director Supremo, Antonio González Balcarce como del Congreso de Tucumán.2 3 Esta fue una clara manifestación de protesta y oposición hacia las políticas centralistas o unitarias y pro monárquicas tanto del Directorio como del Congreso de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

En cuanto al Paraguay, esta provincia actuaba como un estado independiente desde 1811, en que se había independizado de España, ante las actitudes centralistas de los sucesivos gobiernos establecidos en Buenos Aires.

Los actuales territorios de la Patagonia, el Comahue y el Gran Chaco se encontraban bajo el dominio indígena o deshabitados.

En una de sus primeras decisiones, el Congreso nombró Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a uno de sus diputados, el general Juan Martín de Pueyrredón.

Durante varias semanas se discutieron los alcances de sus atribuciones y su funcionamiento interno, además de tomar decisiones de política nacional e internacional. El cuerpo tenía la facultad de intervenir en casi todos los asuntos que se presentaban a su consideración, lo que provocó interminables debates.

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La presión de algunos de sus miembros, y de influyentes dirigentes nacionales —entre ellos el general José de San Martín, gobernador de la Intendencia de Cuyo— hizo que se iniciara la discusión sobre la Declaración de Independencia.

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La votación finalmente se concretó el 9 de julio. En ese momento presidía el cuerpo uno de los representante de San Juan, Francisco Narciso de Laprida. Ningún país reconoció en ese momento la independencia nacional.

El 21 de julio fue jurada la Independencia en la sala de sesiones por los miembros del Congreso, ante la presencia del gobernador, el general Manuel Belgrano, el clero, comunidades religiosas y demás corporaciones.4

Las discusiones posteriores giraron en torno de la forma de gobierno que debía adoptarse para el nuevo Estado. La situación de guerra abierta con la monarquía española y la creciente injerencia del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve hizo que, tácticamente, muchos de los que podían tener simpatías por el federalismo, decidieran abroquelarse monolíticamente en una especie de “unitarismo” coyuntural ante los ataques externos.

Las labores del Congreso continuaron en Buenos Aires, donde comenzó a deliberar a principios de 1817, y donde sancionó la Constitución Argentina de 1819. El Congreso fue disuelto en 1820, tras la derrota del Directorio en la batalla de Cepeda, que marcó el inicio de la Anarquía del Año XX.

En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de 1816: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España, los representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, pueblos representados y posteridad. A su término fueron preguntados ¿Si quieren que las provincias de la Unión fuese una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primeramente llenos de santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del país, fixando en su virtud la declaración siguiente:

Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, baxo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.” Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.

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El 19 de julio, en sesión secreta, el diputado Medrano hizo aprobar una modificación a la fórmula del juramento, con la intención de bloquear algunas opciones que se contemplaban en aquel momento por las que se pasaría a depender de alguna otra potencia distinta a la Española. Donde decía «independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli», se añadió:

“…y toda otra dominación extranjera”

El acta original, firmada por todos los miembros del Congreso, fue redactada en el libro de Actas de las sesiones públicas de dicha Asamblea. Ese libro se ha perdido. Algunos historiadores consideran que fue depositado en 1820 en la Legislatura de Buenos Aires, de donde posteriormente habría sido sustraído. En el Archivo General de la Nación Argentina lo que se conserva es una copia realizada por el secretario Serrano, a fines del mes de julio de 1816.

I’ve already given my recipe for empanadas here http://www.bookofdaystales.com/roberto-arlt-2/ but I thought I would add a recipe for a different filling to make empanadas tucumanas to honor the Congress of Tucumán. They are not very common, even in Tucumán, but delicious. The filling is like a mashed up version of Argentine matambre (which I will get round to providing a recipe for eventually). Matambre (“kill hunger) is a roulade of flank steak wrapped around boiled eggs and chopped vegetables which is poached then roasted, and cut into thin slices to be eaten plain or on toasted bread. This empanada filling adds extra ingredients.

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Empanadas Tucumanas (al horno)

Ingredients

900g precooked veal flank steak, minced
100g lard
150g chopped white onion
100g chopped green onion tops
10g sweet paprika
5g cumin
2 cloves of garlic, minced
30g plain flour
3 hard-boiled eggs, coarsely chopped

empanada dough (see below)

Instructions

Melt the lard over medium heat in a heavy skillet and sauté the white onions until soft. Add the meat and spices and warm through.

Add the flour to the filling and mix well. Then add the green onions and chopped eggs.

Fill the empanadas and bake in the usual way.

Empanada Dough (for baking)

Ingredients:

2 cups all purpose flour
½ cup lard, finely shredded
1 egg, beaten
pinch salt
water

Instructions:

Mix the egg with the salt and enough water to make ½ cup of liquid.

Work together the lard and flour with your fingertips, then add enough liquid a little at a time to form a soft, pliable dough. Knead the dough for a few minutes and then let it rest before rolling out on a floured surface as thin as possible and cutting into 6 in/15 cm rounds (or 4 in/10 cm for empanaditas).

 

Apr 022014
 

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Today is the birthday (1900) of Roberto Arlt, an Argentine writer who had a major impact on South American writers, although he is not well known outside of Argentina. He was born Roberto Godofredo Christophersen Arlt in Buenos Aires. His parents were both immigrants: his father Karl Arlt was a Prussian from Posen (now Poznan in present-day Poland) and his mother was Ekatherine Lobstraibitzer, a native of Trieste and native Italian speaker. German was the language commonly used at their home. His relationship with his father was stressful; Karl Arlt was a very severe and austere man according to Arlt’s own account. The memory of his oppressive father would appear in several of his writings. For example, Remo Erdosain (a character at least partially based on Arlt’s own life) often recalls his abusive father and how little, if any, support he would give him. After being expelled from school at the age of eight, Arlt became self taught and worked at all sorts of different odd jobs as clerk at a bookstore, apprentice to a tinsmith, painter, mechanic, welder, manager in a brick factory, and dock worker. Eventually he got a job at a local newspaper.

His first novel, El juguete rabioso (1926) (The Mad Toy), was the semi-autobiographical story of Silvio, a dropout who goes through a series of adventures trying to be “somebody.” Narrated by Silvio’s older self, the novel reflects the energy and chaos of the early 20th century in Buenos Aires. The narrator’s literary and sometimes poetic language contrasts sharply with the street-level slang of Mad Toy’s many colorful characters.

Arlt’s second novel, the popular Los siete locos (The Seven Madmen) was rough, brutal, colloquial, and surreal – a complete break from the polite, middle-class literature more typical of Argentine literature (as exemplified by, for example, the work of Jorge Luis Borges, however innovative his work was in other respects). Los lanzallamas (The Flame-Throwers) was the sequel, and these two novels together are thought by many to be his greatest works. What followed were a series of short stories and plays in which Arlt pursued his vision of bizarre, half-mad, alienated characters pursuing insane quests in a landscape of urban chaos. In 1932 he published El amor brujo.

During his lifetime, however, Arlt was best known for his “Aguafuertes” (“Etchings”), the result of his contributions as a columnist, between 1928 and 1942, to the Buenos Aires daily El Mundo. Arlt used these columns to comment, in his characteristically forthright and unpretentious style, on the peculiarities, hypocrisies, strangeness, and beauty of everyday life in Buenos Aires. These articles included occasional exposés of public institutions, such as the juvenile justice system (“Escuela primaria de delincuencia” 26–29 September 1932) or the Public Health System. Some of the “Aguafuertes” were collected in two volumes under the titles Secretos femeninos and Tratado de delincuencia. Aguafuertes inéditas, were edited by Sergio Olguín and published in 1996.

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Between March and May 1930, Arlt wrote a series of “Aguafuertes” as a correspondent to “El Mundo” in Rio de Janeiro. In 1935 he spent nearly a year writing as he traveled throughout Spain and North Africa, on the eve of the Spanish Civil War. At the time of his death, Arlt was hoping to be sent to the United States as a correspondent. He died from a stroke on July 26, 1942. His coffin was lowered from his apartment by an operated crane, an ironic end, considering his bizarre stories. He was cremated and his ashes were scattered in the Paraná River.

Arlt has had an indelible influence on Latin American literature, including the 1960s “Boom” generation of writers such as Gabriel García Márquez. There are analogs in English literature: authors who avoid literary ‘respectability’ by writing about the poor, the criminal, and the mad: writers like William Burroughs, Iceberg Slim, and Irvine Welsh. Arlt, however, predated all of them. He is widely considered to be one of the founders of the modern Argentine novel; among those contemporary writers who claim to have been influenced by Arlt are Abelardo Castillo, Ricardo Piglia and César Aira. At least two Argentine movies were based on his novels, Los siete locos (1974) and El juguete rabioso (1985).

I have already given you some classic Argentine recipes for everyday dishes such as puchero locro and asado which you can access by clicking these links.  The obvious dish missing is the empanada, another common item made both at home and in restaurants, suitable to celebrate Arlt because they are the food of ordinary people in Buenos Aires.  Pastry shops, cafés, restaurants, and street hawkers sell them everywhere, mostly at lunch time.  Empanadas (and the smaller empanaditas) are ubiquitous in South America, each region with its own little twists.  The classic Argentine empanada is a circle of dough filled with cooked beef and folded over and crimped to form a half-moon pastry which is then baked. It is common in the rest of South America to fry them, and you can find them fried in Argentina.  But they are rare (and usually sweet).  Baked is by far preferred.

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Here is a photo essay of me making beef empanadas several years ago.  They are a little unorthodox, but the principles are the same for making traditional fillings.  Once you have grasped the basic method I will explore different doughs and different fillings.

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Basic ingredients and equipment.

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Sauté chopped onions and leeks on medium-high heat until soft.

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Add the meat and mushrooms, and brown.

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Add a little water to moisten and create a gravy.

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Add cumin and mix.

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Place a portion of filling on a circle of empanada dough.

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Fold the edges over and crimp.

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Bake in a 400ºF/200ºC oven until golden.

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Done!

These empanadas I made using my own recipe for the filling, and store bought pastry.  To be more traditional you should make the filling without leeks and mushrooms, and you should make your own dough.  Store bought dough is convenient but not as good as home made.  Here’s how to make it at home.

Empanada Dough (for baking)

Ingredients:

2 cups all purpose flour
½ cup lard, finely shredded
1 egg, beaten
pinch salt
water

Instructions:

Mix the egg with the salt and enough water to make ½ cup of liquid.

Work together the lard and flour with your fingertips, then add enough liquid a little at a time to form a soft, pliable dough.  Knead the dough for a few minutes and then let it rest before rolling out on a floured surface as thin as possible and cutting into 6 in/15 cm rounds (or 4 in/10 cm for empanaditas).

Originally beef was the only filling used, but now you can find a great variety in stores and homes.  Here are some common ones.

Chicken Filling

Ingredients

2 cups cooked chicken meat, shredded
½ cup lard
1 medium onion, chopped
½ cup chicken broth
1 tsp ground cumin
chopped parsley to taste

Instructions:

Heat the lard and cook the onions until they are soft.  Add the flour and form a roux.  Add the broth, cumin, and parsley and simmer gently until thickened.

Add the chicken and warm through. Correct seasonings and then let the mix cool to room temperature.

Greens Filling

Ingredients:

2 cups cooked chard, shredded
1 cup white sauce
3 tbsps olive oil
½ onion, chopped fine
1 clove garlic, minced fine
salt, pepper, and nutmeg to taste

Instructions:

Heat the oil of medium heat and then cook the onion and garlic until soft but not browned.  Add the chard and mix well with the onions and garlic.  Add the white sauce and season to taste with salt, pepper, and nutmeg.

Cheese Filling

Ingredients

2 cups melting cheese, grated
2 eggs separated
1 tbsp flour
salt and nutmeg to taste

Instructions

Beat the egg yolks until lemon colored and fold in the flour, salt, and nutmeg.

Beat the whites until they form stiff peaks.

Blend the cheese into the beaten yolks and then fold them gently into the whites.

Use as a filling immediately and bake in a very hot oven (at least 450ºF/230ºC)

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Sweet empanadas or empanaditas are not common in Argentina, but you can find them in homes once in a while.  The commonest filling is membrillo (quince preserve) which is used frequently in pastries too.  It is also usual to fry rather than bake sweet empanadas.  You can make full sized sweet empanadas but it is more customary to make smaller ones that are bite sized.